Declaración final – ES TIEMPO DE FUTURO
La Red Futuro, reunida en su III Encuentro VIENE UN VIENTO DE FUTURO en La Plata, Argentina, con la presencia de compañeras y compañeros de Argentina, Brasil, Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador, Paraguay, Perú y Uruguay, además de invitados e invitadas de Guatemala, México, España, Francia, País Vasco, Estados Unidos y Palestina, reafirma su compromiso con la resistencia del pueblo argentino frente al gobierno de extrema derecha de Javier Milei y las luchas contra la opresión.
Desde la creación de la Red Futuro, más de 50 mil palestinas y palestinos han sido asesinados en la Franja de Gaza y Cisjordania con la complicidad de las principales fuerzas militares de Occidente y la impotencia de los organismos multilaterales, que demuestran, una vez más, su incapacidad para contener la escalada de violencia en muchas partes del mundo. Esto también es una expresión de la crisis global que enfrentan los mecanismos de gobernanza que se consolidaron desde el final de la Segunda Guerra Mundial.
Ante ese contexto, nos reunimos en vísperas del día que representa la lucha por la Memoria, la Verdad y la Justicia en Argentina para aprobar, en la plenaria final del Consejo Político de la Red Futuro, después de tres días de intensos debates, la siguiente declaración:
Vivimos un contexto de profundización de la crisis del neoliberalismo. Una coyuntura crítica que se expresa hoy en el aumento de las desigualdades sociales, las guerras comerciales, la xenofobia y el racismo, la violencia, los eventos climáticos extremos y los nuevos conflictos militares. Son tiempos oscuros.
Lo que está en disputa hoy es la naturaleza del ciclo que se inicia a partir de la crisis del capitalismo. Los diferentes proyectos que disputan la hegemonía en este “interregno” no han sido capaces de ofrecer un horizonte que combine democracia, libertad, desarrollo económico, integración soberana entre Estados, equilibrio entre las necesidades humanas y la naturaleza, y paz.
La crisis climática, además, representa una amenaza existencial que se ha profundizado en los últimos años sin que los Estados, los organismos multilaterales o los movimientos sociales hayan logrado contener la dinámica destructiva del sistema capitalista. La transición ecológica necesaria para salvar el planeta —una transición justa, inclusiva y democrática que priorice las necesidades de la vida sobre las imposiciones del sistema— está hoy bloqueada por la alianza entre el negacionismo climático y las fuerzas oligárquicas que empujan al mundo hacia la destrucción.
Ante este escenario, representamos la vida contra la muerte; la justicia ante la desigualdad; la soberanía contra el colonialismo. Pero para realizar su potencial transformador, es necesario que comprendamos correctamente las transformaciones que atraviesa el mundo. En América Latina, tuvimos desde inicios de este siglo proyectos posneoliberales que redujeron las desigualdades, profundizaron la democracia y mejoraron las condiciones de integración regional. Tras el agotamiento de este ciclo, emergió una nueva derecha con fuerza social y política capaz de imponer retrocesos que para muchos parecían inimaginables.
A pesar de ello, nuestra región sigue siendo un territorio fértil para sembrar sueños de cambio y promover proyectos de transformación, como espacio de paz, democracia, justicia social y ecológica. Ante un mundo en disputa, las fuerzas populares han logrado derrotar electoralmente en los últimos años a proyectos neoliberales y de extrema derecha en países como Brasil, México, Chile, Colombia, Guatemala, Bolivia y Uruguay. Sin embargo, la profundidad de los cambios que pueden promoverse en estos países, en un contexto de crisis de hegemonía global, es muy diferente en comparación con la llamada “ola progresista” de los años 2000.
Esto exige de las nuevas generaciones, de sus liderazgos emergentes, partidos y movimientos que construyan una izquierda contemporánea y a la altura de los desafíos históricos que tenemos por delante. Además de voluntad, es necesario un nivel de coordinación política superior al que tenemos hoy para garantizar avances concretos. Gran parte de los desafíos de la etapa histórica actual no pueden resolverse en el ámbito nacional.
Así, la Red Futuro quiere ser un espacio para fortalecer la renovación de las agendas, los discursos, las prácticas y las simbologías de las izquierdas, los progresismos y los proyectos populares en América Latina. Pero también buscamos crear mejores condiciones para la cooperación entre las fuerzas políticas y sociales de la nueva izquierda latinoamericana. A lo largo de este año estaremos presentes en batallas electorales decisivas en países como Ecuador, Bolivia, Chile y Argentina (elecciones legislativas). No obstante, más allá de la lucha electoral —decisiva para contener el avance de la extrema derecha— queremos ser un punto de apoyo para las batallas culturales, ambientales, feministas, sindicales, antirracistas, indígenas y populares en nuestra región.
Desde La Plata para el mundo, reafirmamos que el futuro está en disputa. La transición que vivimos trae consigo incertidumbres, refuerza el miedo y amplía la desconfianza. Como afirma Álvaro García Linera, la búsqueda de un “horizonte predictivo” capaz de ofrecer a nuestros pueblos la seguridad que buscan es hoy una tarea ineludible. Creemos que las y los socialistas, las izquierdas, los progresismos y otros proyectos nacionales y populares en América Latina podemos ofrecer un proyecto capaz de cautivar a las mayorías sociales. Pero para ello, es necesario audacia.
La Red Futuro, en su III Encuentro, asume este desafío: ser un espacio que refuerce la unidad, la renovación programática, la imaginación política, nuevas prácticas, discursos y formas de militancia, construidas a partir de las luchas en curso en nuestros territorios. Es tiempo de componer nuevas canciones. Es tiempo de futuro.
24 de marzo de 2025 – La Plata, Argentina
Declaración final – ES TIEMPO DE FUTURO
La Red Futuro, reunida en su III Encuentro VIENE UN VIENTO DE FUTURO en La Plata, Argentina, con la presencia de compañeras y compañeros de Argentina, Brasil, Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador, Paraguay, Perú y Uruguay, además de invitados e invitadas de Guatemala, México, España, Francia, País Vasco, Estados Unidos y Palestina, reafirma su compromiso con la resistencia del pueblo argentino frente al gobierno de extrema derecha de Javier Milei y las luchas contra la opresión.
Desde la creación de la Red Futuro, más de 50 mil palestinas y palestinos han sido asesinados en la Franja de Gaza y Cisjordania con la complicidad de las principales fuerzas militares de Occidente y la impotencia de los organismos multilaterales, que demuestran, una vez más, su incapacidad para contener la escalada de violencia en muchas partes del mundo. Esto también es una expresión de la crisis global que enfrentan los mecanismos de gobernanza que se consolidaron desde el final de la Segunda Guerra Mundial.
Ante ese contexto, nos reunimos en vísperas del día que representa la lucha por la Memoria, la Verdad y la Justicia en Argentina para aprobar, en la plenaria final del Consejo Político de la Red Futuro, después de tres días de intensos debates, la siguiente declaración:
Vivimos un contexto de profundización de la crisis del neoliberalismo. Una coyuntura crítica que se expresa hoy en el aumento de las desigualdades sociales, las guerras comerciales, la xenofobia y el racismo, la violencia, los eventos climáticos extremos y los nuevos conflictos militares. Son tiempos oscuros.
Lo que está en disputa hoy es la naturaleza del ciclo que se inicia a partir de la crisis del capitalismo. Los diferentes proyectos que disputan la hegemonía en este “interregno” no han sido capaces de ofrecer un horizonte que combine democracia, libertad, desarrollo económico, integración soberana entre Estados, equilibrio entre las necesidades humanas y la naturaleza, y paz.
La crisis climática, además, representa una amenaza existencial que se ha profundizado en los últimos años sin que los Estados, los organismos multilaterales o los movimientos sociales hayan logrado contener la dinámica destructiva del sistema capitalista. La transición ecológica necesaria para salvar el planeta —una transición justa, inclusiva y democrática que priorice las necesidades de la vida sobre las imposiciones del sistema— está hoy bloqueada por la alianza entre el negacionismo climático y las fuerzas oligárquicas que empujan al mundo hacia la destrucción.
Ante este escenario, representamos la vida contra la muerte; la justicia ante la desigualdad; la soberanía contra el colonialismo. Pero para realizar su potencial transformador, es necesario que comprendamos correctamente las transformaciones que atraviesa el mundo. En América Latina, tuvimos desde inicios de este siglo proyectos posneoliberales que redujeron las desigualdades, profundizaron la democracia y mejoraron las condiciones de integración regional. Tras el agotamiento de este ciclo, emergió una nueva derecha con fuerza social y política capaz de imponer retrocesos que para muchos parecían inimaginables.
A pesar de ello, nuestra región sigue siendo un territorio fértil para sembrar sueños de cambio y promover proyectos de transformación, como espacio de paz, democracia, justicia social y ecológica. Ante un mundo en disputa, las fuerzas populares han logrado derrotar electoralmente en los últimos años a proyectos neoliberales y de extrema derecha en países como Brasil, México, Chile, Colombia, Guatemala, Bolivia y Uruguay. Sin embargo, la profundidad de los cambios que pueden promoverse en estos países, en un contexto de crisis de hegemonía global, es muy diferente en comparación con la llamada “ola progresista” de los años 2000.
Esto exige de las nuevas generaciones, de sus liderazgos emergentes, partidos y movimientos que construyan una izquierda contemporánea y a la altura de los desafíos históricos que tenemos por delante. Además de voluntad, es necesario un nivel de coordinación política superior al que tenemos hoy para garantizar avances concretos. Gran parte de los desafíos de la etapa histórica actual no pueden resolverse en el ámbito nacional.
Así, la Red Futuro quiere ser un espacio para fortalecer la renovación de las agendas, los discursos, las prácticas y las simbologías de las izquierdas, los progresismos y los proyectos populares en América Latina. Pero también buscamos crear mejores condiciones para la cooperación entre las fuerzas políticas y sociales de la nueva izquierda latinoamericana. A lo largo de este año estaremos presentes en batallas electorales decisivas en países como Ecuador, Bolivia, Chile y Argentina (elecciones legislativas). No obstante, más allá de la lucha electoral —decisiva para contener el avance de la extrema derecha— queremos ser un punto de apoyo para las batallas culturales, ambientales, feministas, sindicales, antirracistas, indígenas y populares en nuestra región.
Desde La Plata para el mundo, reafirmamos que el futuro está en disputa. La transición que vivimos trae consigo incertidumbres, refuerza el miedo y amplía la desconfianza. Como afirma Álvaro García Linera, la búsqueda de un “horizonte predictivo” capaz de ofrecer a nuestros pueblos la seguridad que buscan es hoy una tarea ineludible. Creemos que las y los socialistas, las izquierdas, los progresismos y otros proyectos nacionales y populares en América Latina podemos ofrecer un proyecto capaz de cautivar a las mayorías sociales. Pero para ello, es necesario audacia.
La Red Futuro, en su III Encuentro, asume este desafío: ser un espacio que refuerce la unidad, la renovación programática, la imaginación política, nuevas prácticas, discursos y formas de militancia, construidas a partir de las luchas en curso en nuestros territorios. Es tiempo de componer nuevas canciones. Es tiempo de futuro.
24 de marzo de 2025 – La Plata, Argentina