Declaración final – FRENTE AL AUTORITARISMO, NUESTRA RESPUESTA ES MÁS DEMOCRACIA, JUSTICIA Y PAZ
En 2023, un grupo de nuevos liderazgos de izquierda pertenecientes a nueve países de América del Sur constituimos la Red Futuro para reflexionar sobre la profunda crisis económica, ambiental, social y democrática que azota a nuestra región.
Cerca de un año después, nos hemos vuelto a reunir en Bogotá en el II Encuentro de la Red Futuro – GENERACIÓN DE PAZ, con el acompañamiento de representantes de Centroamérica, Palestina y Europa.
Reconociéndonos en las luchas históricas de nuestros pueblos por justicia social, libertad y soberanía, esta vez nos hemos propuesto la construcción de una alternativa común que asuma los desafíos de un mundo en transformación.
Hacia un programa popular de cambios concretos
La creación de la Red Futuro es una señal de los nuevos tiempos en que la izquierda retoma su lugar. Los estragos de la crisis climática, los retrocesos sociales derivados de la pandemia del Covid-19, las guerras que han estallado en el mundo y el avance del crimen organizado, han sumido a las comunidades en la más cruda división, precariedad e incertidumbre.
Aunque los estallidos sociales han soplado vientos de cambio, su fragmentación y ánimo destituyente los ha desprovisto de un horizonte político transformador. Mientras tanto, la ultraderecha amenaza con capturar el malestar social y el rechazo a las élites políticas para imponer su autoritarismo y conservadurismo disfrazado de “seguridad” y “orden”.
En ese contexto, no podemos cerrar los ojos ante el creciente alejamiento de nuestros pueblos con la democracia, que es percibida como un régimen político abstracto, que no les asegura sus derechos más básicos como acceso al agua, alimentación, trabajo digno, vivienda y seguridad.
El incumplimiento de las promesas de la globalización neoliberal en términos económicos y sociales, el agotamiento de la democracia representativa como instrumento de regulación eficaz del conflicto social y las dificultades del progresismo para responder adecuadamente a las demandas por más derechos son causas directas de la crisis de legitimidad de la democracia liberal.
Para ello, proponemos avanzar hacia un programa común de cambios concretos en la vida de las personas, que vaya acompañado de un mayor protagonismo popular, organización y movilización social. En particular, debemos crear las condiciones para que los Estados sudamericanos, (1) generen un programa de protección social que supere los límites del neoliberalismo y (2) ofrezcan un horizonte de superación del capitalismo.
Por una América del Sur unida y fuerte ante los desafíos globales
La globalización neoliberal también está en crisis: estancamiento de las economías, persistencia de grandes desigualdades entre capital y trabajo, desindustrialización acelerada y crisis migratoria. La asimetría en el acceso a vacunas y subsidios entre los países durante la pandemia del COVID 19, el uso activo de políticas industriales, aranceles, subsidios y regulaciones de inversiones usados por China y EEUU en su guerra comercial y tecnológica, han acelerado la pérdida de legitimidad del ordenamiento global y puesto en cuestión la hegemonía del “libre comercio”.
Al mismo tiempo, la complicidad -cuando no el involucramiento directo- de países supuestamente garantes de los derechos humanos y el derecho internacional frente a las guerras y el genocidio en Palestina merman también la legitimidad de los organismos internacionales responsables de velar por su cumplimiento.
Por otra parte, la emergencia climática abre un nuevo ciclo internacional, en términos de búsqueda -y apropiación- de nuevas fuentes de energías limpias, nuevos procesos tecnológicos verdes, nuevas cadenas productivas, el boom de demanda de acceso a materias primas y minerales para las tecnologías emergentes.
Aunque el rol de América del Sur en el nuevo contexto global está por verse, la región puede volver a disputar un lugar en el escenario global si logra coordinar los intereses de sus pueblos, que no son otros que la paz y la prosperidad. Más específicamente, el desafío de la nueva izquierda es promover políticas que (3) combinen el desarrollo productivo autónomo con una transición socioecológica justa, (4) aumenten los ingresos de los Estados a través de políticas fiscales progresivas y coordinadas, y (5) coordinen una estrategia común contra el crímen organizado.
Una nueva generación audaz, creativa y luchadora
Para caminar hacia las metas y objetivos estratégicos antes señalados, la Red Futuro se plantea como un espacio permanente de diálogo e intercambio de experiencias entre nuevas lideresas y líderes de izquierda, en tanto responsables y protagonistas de los cambios que nuestra región necesita urgentemente.
Lo hacemos reconociendo el avance de la primera ola progresista de América Latina, así como sus límites; promoviendo y acompañando la movilización popular en toda su diversidad, desde las y los trabajadores, los feminismos, los pueblos indígenas u originarios, los movimientos ambientalistas, la economía popular; defendiendo del asedio golpista a los gobiernos progresistas que dichos movimientos han impulsado; construyendo políticas y experiencias concretas, tanto en las instituciones como desde los barrios y comunidades.
En tiempos nuevos, hemos decidido unirnos para (6) estimular nuevas ideas sobre la democracia y sus instituciones, (7) para replantear nuestra relación con los movimientos sociales y para (8) impulsar una campaña comunicacional permanente a través de las nuevas tecnologías. Lo sabemos, el camino todavía es largo y los desafíos son cada vez mayores, pero sabemos también que -como diría Álvaro García Linera- nos toca “luchar, vencer, caerse, levantarse, luchar, vencer, caerse, levantarse. Hasta que se acabe la vida, ese es nuestro destino”.
4 de febrero de 2024 – Bogotá, Colombia
Declaración final – FRENTE AL AUTORITARISMO, NUESTRA RESPUESTA ES MÁS DEMOCRACIA, JUSTICIA Y PAZ
En 2023, un grupo de nuevos liderazgos de izquierda pertenecientes a nueve países de América del Sur constituimos la Red Futuro para reflexionar sobre la profunda crisis económica, ambiental, social y democrática que azota a nuestra región.
Cerca de un año después, nos hemos vuelto a reunir en Bogotá en el II Encuentro de la Red Futuro – GENERACIÓN DE PAZ, con el acompañamiento de representantes de Centroamérica, Palestina y Europa.
Reconociéndonos en las luchas históricas de nuestros pueblos por justicia social, libertad y soberanía, esta vez nos hemos propuesto la construcción de una alternativa común que asuma los desafíos de un mundo en transformación.
Hacia un programa popular de cambios concretos
La creación de la Red Futuro es una señal de los nuevos tiempos en que la izquierda retoma su lugar. Los estragos de la crisis climática, los retrocesos sociales derivados de la pandemia del Covid-19, las guerras que han estallado en el mundo y el avance del crimen organizado, han sumido a las comunidades en la más cruda división, precariedad e incertidumbre.
Aunque los estallidos sociales han soplado vientos de cambio, su fragmentación y ánimo destituyente los ha desprovisto de un horizonte político transformador. Mientras tanto, la ultraderecha amenaza con capturar el malestar social y el rechazo a las élites políticas para imponer su autoritarismo y conservadurismo disfrazado de “seguridad” y “orden”.
En ese contexto, no podemos cerrar los ojos ante el creciente alejamiento de nuestros pueblos con la democracia, que es percibida como un régimen político abstracto, que no les asegura sus derechos más básicos como acceso al agua, alimentación, trabajo digno, vivienda y seguridad.
El incumplimiento de las promesas de la globalización neoliberal en términos económicos y sociales, el agotamiento de la democracia representativa como instrumento de regulación eficaz del conflicto social y las dificultades del progresismo para responder adecuadamente a las demandas por más derechos son causas directas de la crisis de legitimidad de la democracia liberal.
Para ello, proponemos avanzar hacia un programa común de cambios concretos en la vida de las personas, que vaya acompañado de un mayor protagonismo popular, organización y movilización social. En particular, debemos crear las condiciones para que los Estados sudamericanos, (1) generen un programa de protección social que supere los límites del neoliberalismo y (2) ofrezcan un horizonte de superación del capitalismo.
Por una América del Sur unida y fuerte ante los desafíos globales
La globalización neoliberal también está en crisis: estancamiento de las economías, persistencia de grandes desigualdades entre capital y trabajo, desindustrialización acelerada y crisis migratoria. La asimetría en el acceso a vacunas y subsidios entre los países durante la pandemia del COVID 19, el uso activo de políticas industriales, aranceles, subsidios y regulaciones de inversiones usados por China y EEUU en su guerra comercial y tecnológica, han acelerado la pérdida de legitimidad del ordenamiento global y puesto en cuestión la hegemonía del “libre comercio”.
Al mismo tiempo, la complicidad -cuando no el involucramiento directo- de países supuestamente garantes de los derechos humanos y el derecho internacional frente a las guerras y el genocidio en Palestina merman también la legitimidad de los organismos internacionales responsables de velar por su cumplimiento.
Por otra parte, la emergencia climática abre un nuevo ciclo internacional, en términos de búsqueda -y apropiación- de nuevas fuentes de energías limpias, nuevos procesos tecnológicos verdes, nuevas cadenas productivas, el boom de demanda de acceso a materias primas y minerales para las tecnologías emergentes.
Aunque el rol de América del Sur en el nuevo contexto global está por verse, la región puede volver a disputar un lugar en el escenario global si logra coordinar los intereses de sus pueblos, que no son otros que la paz y la prosperidad. Más específicamente, el desafío de la nueva izquierda es promover políticas que (3) combinen el desarrollo productivo autónomo con una transición socioecológica justa, (4) aumenten los ingresos de los Estados a través de políticas fiscales progresivas y coordinadas, y (5) coordinen una estrategia común contra el crímen organizado.
Una nueva generación audaz, creativa y luchadora
Para caminar hacia las metas y objetivos estratégicos antes señalados, la Red Futuro se plantea como un espacio permanente de diálogo e intercambio de experiencias entre nuevas lideresas y líderes de izquierda, en tanto responsables y protagonistas de los cambios que nuestra región necesita urgentemente.
Lo hacemos reconociendo el avance de la primera ola progresista de América Latina, así como sus límites; promoviendo y acompañando la movilización popular en toda su diversidad, desde las y los trabajadores, los feminismos, los pueblos indígenas u originarios, los movimientos ambientalistas, la economía popular; defendiendo del asedio golpista a los gobiernos progresistas que dichos movimientos han impulsado; construyendo políticas y experiencias concretas, tanto en las instituciones como desde los barrios y comunidades.
En tiempos nuevos, hemos decidido unirnos para (6) estimular nuevas ideas sobre la democracia y sus instituciones, (7) para replantear nuestra relación con los movimientos sociales y para (8) impulsar una campaña comunicacional permanente a través de las nuevas tecnologías. Lo sabemos, el camino todavía es largo y los desafíos son cada vez mayores, pero sabemos también que -como diría Álvaro García Linera- nos toca “luchar, vencer, caerse, levantarse, luchar, vencer, caerse, levantarse. Hasta que se acabe la vida, ese es nuestro destino”.
4 de febrero de 2024 – Bogotá, Colombia